Durante mucho tiempo se vivió a los mandatos sexo-genéricos como únicos e irreversibles. Éstos decían que la mujer debía quedarse en el hogar y dedicarse casi de manera exclusiva a las tareas domésticas y de cuidado.
Cuando las mujeres comenzamos a tener mayor participación en la esfera productiva fuera del hogar, ya que cabe recordar que las tareas de cuidado forman parte de una actividad productiva no reconocida, entraron en tensión ambos mundos.
¿Cómo hacer para que la sobrecarga de tareas no sea tal y la decisión de tener hijxs no se vuelva un obstáculo para el desarrollo profesional?
Nayla Martínez te acerca algunas respuestas y herramientas para que puedas generar “tus propias técnicas de resolución de problemas” para amenizar las jornadas laborales desde el hogar.
-Primero que nada, ¿a qué te dedicas y hace cuánto tiempo lo haces?
Ofrezco servicios de Marketing y Comunicación, para Empresas, Profesionales, Negocios y Emprendimientos. Realizo esta actividad de manera independiente desde hace once años, y previo a esto, hice un recorrido, de siete años aproximadamente, en Imprentas, Departamentos de Marketing en Empresas y Agencias de Publicidad.
– ¿Siempre trabajaste freelance o empezaste en oficina?
Tuve la suerte de empezar en oficinas, para negocios o empresas de sectores muy diversos. Esto me permitió “empaparme” de procesos internos, flujos de trabajo y dinámicas de equipo, que se transformaron en experiencia que al día de hoy, me facilita el abordaje integral de clientes o proyectos, desde ya, acompañada por un equipo de colaboradores de distintas profesiones.
– ¿La maternidad te cambió mucho en tu costado profesional? ¿Cómo fuiste acomodando los tiempos de las dos cosas?
La maternidad fue un cambio de vida y mentalidad absoluto. Desde el vamos, un mes antes de nacer mi primer hijo, tomé la drástica decisión de renunciar a mi trabajo en relación de dependencia, apoyada por la circunstancia de una mudanza de ciudad.
Ejercer la maternidad, en una ciudad desconocida, con mi red de contención lejos y además sin trabajo, me hizo experimentar en carne propia la situación precaria en las que quedamos las mujeres, cuando dependemos económicamente de otra persona.
De a poco comenzaron a aparecer antiguos clientes, y en el mientras tanto, despuntaba un perfil “vendedor-comercial” que me ayudó a encontrar nuevas oportunidades, todo esto, con un bebé de seis meses en brazos.
La organización del tiempo, es algo que ocupaba y ocupa mi cabeza constantemente. Siempre recuerdo que mis primeros proyectos los hacía con mi hijo en “upa”, y la pantalla del monitor dividida con dos ventanas, en una youtube con “Pocoyo” y en otra Adobe Illustrator (un programa de diseño gráfico).
Comencé a contabilizar las horas que me llevaban las tareas de cuidado y domésticas y a preguntarme cómo hacerlas más rápido para destinar todo ese tiempo para generar ingresos. De a poco fui reemplazando las horas, en lugar de preparar almuerzos que me llevaban cuatro horas (entre hacer las compras, preparar insumos, cocinar, servir y limpiar), pasé a resolver las compras en un solo día, hacer comidas más simples y resolver todo en dos horas, dejando el saldo de tiempo para trabajar.
– ¿Cómo es una rutina de trabajo en la casa si están tus hijos?
Siempre es muy dinámica y “entrecortada”. Los lapsos de tiempo disponibles para trabajar, varían de acuerdo a la cantidad de hijos y a sus edades.
Las constantes son: las interrupciones frecuentes y pausar el trabajo para ocuparse de sus necesidades. Cambiar pañales, buscarlos del jardín, llevarlos a la plaza, acompañarlos al colegio, colaborar con las tareas escolares, llevarlos a las actividades deportivas, y un sin fin de etcéteras.
Las horas que están fuera de casa, valen “oro” y en ellas se concentran las actividades laborales más exigentes, en ese lapso, no hay margen para las distracciones o la procrastinación.
– ¿Cuáles son las mejores formas de organizarte?
Lo infalible para una mami que trabaja desde su casa es:
Disciplina: para que dentro del caos que puede ser la casa y maternar, una pueda conservar un orden interno, establecer prioridades de acuerdo a la importancia y urgencia.
Constancia: para ser reiterativas en la implementación de soluciones, hasta que se convierten en hábitos para una misma y también para los hijos y personas que viven en la misma casa.
Flexibilidad: gran aliada, porque todo a nuestro alrededor siempre cambia. Un día nos levantamos a las seis de la mañana para aprovechar la jornada y ese día se rompe la pecera, uno de los peques se levanta con dolor de muela, el más grande se olvidó de hacer un aljibe en miniatura para la clase de tecnología… en fin… parece chiste, pero es anécdota.
Estos tres pilares, permiten armar y desarmar rutinas en función de lo que se quiere lograr en el día, ya sean entregables laborales, actividades familiares y personales.
– ¿Qué fue lo que te llevó a iniciar esta propuesta y cuando te diste cuenta de que tenías las herramientas para abordarlo?
La necesidad de convertir la experiencia de estos once años, en herramientas útiles para otras mujeres. Para que encuentren las soluciones a sus problemas de manera práctica y así puedan implementar cambios en su rutina, que permitan mejorar su realidad económica, personal, profesional y la de las personas que las acompañan.
Me di cuenta que esto podía convertirse en un servicio, después de varias charlas con otras mamis en cumples, pasillos, reuniones, en donde me preguntaban ¿¡Pero cómo hacés?! y de manera espontánea, entre mates o plantitas, hacía un abordaje en donde con respeto y cuidado analizaba qué era aquello que le resultaba “imposible” de abordar a esa amiga, vecina o mami del cole y junto a ella diseñaba posibles soluciones de acuerdo a lo que me transmitía, y con el paso de los días, me llegaba la noticia de los cambios positivos que comenzaba a experimentar en su día a día.
– ¿Cuáles son los principales problemas que observas en las experiencias con las que trabajas para compatibilizar maternidad y trabajo profesional?
El principal problema es la responsabilidad que cae en las mujeres con respecto a las tareas de cuidado. En la mayoría de los casos, estas tareas ocupan la agenda completa de la persona y se vive con mucha preocupación o sensación de culpa, quitar horas para destinarlas al plano laboral.
En las tutorías nos ocupamos de encontrar el equilibrio, de una manera justa para todas las partes, y sobre todo constatar que destinar menos horas a las tareas domésticas o familiares, no repercute en la calidad de lo compartido y en todo caso, encontrar el tiempo para ejercer la profesión o lo que la Mami quiera, implica un cambio positivo para ella, una mejora en la autoestima, y en la motivación diaria para ocuparse de las actividades habituales.
– ¿Qué factores tenés en cuenta para el armado de las rutinas para que contemplen los diversos contextos?
En una primera instancia, se tienen en cuenta: la actividad profesional de la mamá, cantidad y edades de los hijos a cargo, si tiene pareja o no y qué participación tiene el vínculo en las tareas domésticas y de cuidado.
Luego se analizan las franjas horarias problemáticas, objetivos personales y laborales y pros y contras de la rutina actual.
Junto a la persona, se conversan sobre posibles ajustes a implementar, herramientas de organización, cómo hacer participar a la familia en la concreción de objetivos personales, cómo instalar la nueva distribución de la jornada de manera armoniosa y sostenida en el tiempo.
Trabajar desde casa, es un gran desafío. Para muchas madres, es la única oportunidad para insertarse en el mercado laboral, o bien, conservar su fuente de ingresos.
Existen múltiples plataformas, capacitaciones y herramientas online, disponibles para aprovechar y que cada una de ellas logre el desarrollo profesional y económico, y acceda a la posibilidad de tomar las riendas de su vida y cumplir sus propios objetivos. Con un poco de tiempo, enfoque y creatividad, es posible.
– ¿Qué recomendaciones le harías a una mujer profesional que no encuentra cómo acomodarse?
El primer paso, es detectar cuáles son las franjas horarias más estresantes y que le quitan foco y tiempo. SPOILER ALERT: suelen ser los almuerzos y también llevar y traer a los hijos de sus actividades.
Luego, analizar si están disponibles mental y físicamente para trabajar, antes y después de esas interrupciones. En función de esto, destinar las actividades más importantes, en aquella franja horaria en las que se está “un poquito” más distendida y las actividades operativas o reiterativas, ubicarlas en las horas más exigentes de la casa.
Por ejemplo: Cuando los chicos están en el cole, me ocupo de tareas de tipo estratégico y creativo. Cuando están en casa, me ocupo de responder mails, revisar notificaciones y listar actividades para organizarme.
Si no logran encontrarle la vuelta, desde ya, les recomiendo tomar una Tutoría Mami Freelance (guiño-guiño)