Hubo avances, pero aún no los suficientes: la situación de las mujeres en el mundo del trabajo

Hay una deuda pendiente cada vez que pasa un 1 de Mayo que no se soluciona con el agregado de “Día del Trabajador y la Mujer Trabajadora”. Se trata de la brecha salarial que existe entre hombres y mujeres: a pesar de hacer la misma tarea, ellos cobran más.  Si bien en materia laboral se avanzó mucho (la tasa de empleo de mujeres alcanzó el 47,7%, la más alta desde que se tiene registro estadístico), según los últimos datos publicados por la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género la brecha en la tasa de empleo fue de 18,2%.

La tasa de desocupación de las mujeres fue de 7,8%, un 0,5% por debajo del trimestre anterior, un dato que está entre los valores más bajos registrados. El problema es que, si bien aumentó el porcentaje de mujeres empleadas, lo son en contextos de mayor precarización laboral y, una gran parte, en la economía informal: el 39,3% de las asalariadas tienen un trabajo no registrado.

Pero además de la brecha salarial y laboral se suma la carga de las tareas del hogar, lo que determina que exista una doble y hasta triple carga de horas de trabajo para las mujeres al ser las encargadas de realizar el 70,2% de todas las tareas de cuidados no remunerados. Es decir, dedican en promedio más de seis horas y media de su tiempo a  mantener un hogar y cuidar una familia, mientras que los varones solo aportan tres horas cuarenta minutos.

4 de cada 10 mujeres se emplearon en actividades relacionadas con los cuidados (trabajo doméstico, enseñanza, servicios sociales y de salud). Las ramas más feminizadas fueron: el Trabajo en Casas Particulares (97,5% de mujeres), los Servicios Sociales y de Salud (72,3% de mujeres) y la Enseñanza (71,5% de mujeres). En estas actividades, la brecha salarial fue de 25,8%, 31,6% y 9,0% respectivamente.

¿Por qué destacarlo? Porque no son específicamente las ramas que poseen los mejores sueldos, ni mucho menos las más pujantes. Por el contrario, las que sí lo son, son aquellas que emplean mayoritariamente varones: Industria Automotriz; Energía, Minería e Hidrocarburos; y Construcción. Vamos a ponerlo en números para graficar este punto. El ingreso promedio de un trabajador de la segunda rama (Energía, Minería e Hidrocarburos) fue equivalente a casi cinco veces más que el ingreso promedio de una trabajadora de casa particular.

Este dato se equivale y complementa con otro, que es el que explica que tres de cada cinco personas de menores ingresos son mujeres, mientras que tres de cada cinco de aquellas pertenecientes al sector de mayores ingresos son hombres. De hecho, las seis personas más ricas de Argentina, según Forbes, son varones.

Lejos de poder soñar con riquezas, primero tienen que poder soñar con la posibilidad de jubilarse: en junio de 2022, sólo 1 de cada 10 mujeres en edad jubilatoria (entre 55 y 59 años) contaban con más de 20 años de aportes. Este hecho suele compensarse con medidas temporales como la moratoria previsional, que permite a las amas de casa acceder a una jubilación. Pero no hay una ley que reconozca a las amas de casa como trabajadoras y le otorgue una jubilación. 

Y si no creen que la brecha salarial existe, hay datos. Según este informe, las asalariadas debieron trabajar, en promedio, ocho días y diez horas más que los varones ocupados para ganar lo mismo que ellos en un mes. 

Lo ponemos en otros términos: mientras que un varón “cerró” su año laboral el 31 de diciembre, una mujer tiene que seguir trabajando hasta el 9 de abril siguiente para ganar lo mismo por hacer la misma tarea. ¿Injusto, no?

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