Bahía, la profe electricista que enseña que también podemos

Bahía cuenta con casi 185 mil seguidores en TikTok, donde sube vídeos explicativos de distintos arreglos eléctricos @profebahia

La vivencia más temprana de los límites que impone el patriarcado a través de la división sexual del trabajo tal vez sea el reconocimiento progresivo de las tareas que hace solo mamá y aquellas que hace solo papá. Si bien los tiempos han cambiado y, por suerte, esa división ya no puede ser tan tajante y clara, sí es cierto que se continúan reproduciendo los estereotipos aprendidos. 

Hasta el día de hoy, las mujeres presentes en áreas técnicas o de mantenimiento continúan siendo minoría. Arreglar un auto o un sistema eléctrico son actividades que siguen siendo pensadas como “cosa de hombres”. Pero también es cierto que existen chicas como Bahía Cuadros Cárdenas que vienen a romper el techo para no dejar que nada les impida poder desenvolverse en lo que les apasiona. Aunque el peso del estigma sea un compañero de viaje.

“Cuando te crías o formas con un montón de gente que rechaza tu conocimiento solo por una condición física, es imposible que eso no recaiga en tu autoestima o seguridad. Eso hace que cueste el doble, a veces: tener la seguridad sobre mí misma de que soy merecedora de los espacios que ocupo, de los trabajos que organizo y de que estoy a la altura de poder hacerlos”, cuenta. 

Es conocida en redes como “Profe Bahía”, donde cuenta con casi 185 mil seguidores en TikTok y 175 mil en Instagram. Abrió su cuenta en redes para visibilizar la mano de obra femenina en el rubro, así como las situaciones de desigualdad que transitan las mismas por los prejuicios imperantes. Sus vídeos explicativos y/o parodias cuentan con miles de reproducciones. Incluso muchas chicas le mandan mensajes de que se animaron a capacitarse y a hacer arreglos gracias a ella. 

Bahía es técnica en electrónica, además de docente en dos escuelas técnicas. Dice que le encanta la docencia y que aspira a ser una profesora que transmita la pasión por lo que hace. 

Pero para llegar al lugar que ocupa hoy, tuvo que armarse sola su propio camino en un rubro dominado por el machismo.

 

Periodista: ¿Qué te llevó a interesarte por el rubro de la electricidad? ¿Cuál fue la primera impresión que tuviste cuando te encontraste dentro?

Bahía: La verdad es que, la electricidad específicamente, fue una necesidad laboral cuando me estaba por recibir del secundario técnico en electrónica. Empezar a estudiar ahí fue una decisión que tomé de muy chica. Tenía 6 años cuando empecé a interesarme por la educación técnica, y la verdad es que lo hice con expectativas de empezar a trabajar en relación de dependencia dentro de una empresa o fábrica. Pero cuando empecé a buscar trabajo a los 18 en el área industrial había mucho rechazo. Todo el mundo me ponía que necesitaba hombres y recibía muchísimos mails de rechazo sobre que no querían mujeres en el área de mantenimiento. La oferta que había para las mujeres era de trabajos genéricos, secretaria o telefonista.

Una vez que estuve dentro me costó mucho entender que sabía, sentirme capacitada. Si sos mujer en el área técnica te ponen en juego todo el tiempo el hecho de si sabes o no. Siempre digo que siendo mujer no solo tenes que saber sino que también tenes que ir demostrando constantemente que sabes. Me costó mucho aceptar que estaba a la altura. 


P: ¿Alguna vez algún prejuicio o visión externa pesó en tu decisión de abocarte a esto o te hizo dudar? ¿Te encontraste con alguna resistencia cuando empezaste a hacer laburos y enseñar en redes, o incluso hoy al compartir tus conocimientos y mostrar lo que haces?

B: Siempre digo que el prejuicio más difícil de romper fue el mío. La verdad es que yo estaba convencida, y de hecho sigo, de que hay un montón de espacios de los que participo que no los merezco. Siempre hay una parte de mí que dice que no estoy a la altura, y permanentemente los trabajos que realizo me llevan a pensar que estoy equivocada. Cuando te crías o formas con un montón de gente que rechaza tu conocimiento solo por una condición física, es imposible que eso no recaiga en tu autoestima o seguridad. Eso hace que cueste el doble a veces: tener la seguridad sobre mí misma de que soy merecedora de los espacios que ocupo, de los trabajos que organizo y de que estoy a la altura, porque no solo tengo que organizarlo y hacerlo, sino que me tengo que convencer a mí misma de que puedo con eso. Es al día de hoy que agarro trabajos y pienso que otra persona lo haría mejor. Pero en definitiva los clientes me siguen llamando y eso no se condice con la realidad que vivo. 

En redes sociales la verdad es que es mucho más la buena onda que recibo por la celebración de mi género y de mis actividades. Pero sí es cierto que he recibido mucha mala onda también, mucho acoso y violencia. Yo creo que las redes sociales nos despersonalizan. Hay gente que no se rescata de que detrás de todos mis vídeos o mi contenido hay un ser humano, que soy una persona que se levanta todos los días y va a laburar. No creo que sea muy lejana mi vida a la de cualquier persona, pero sí las personas creen que tienen algún derecho de opinar o de criticar mi vida solo porque trabajo en redes.

P: ¿Qué rol le asignas a la educación técnica? ¿Qué te gustaría que cambie o se modifique de su estructura para que pueda ser impartida con igualdad para todxs después de tu paso por ella?

B: Es muy importante que haya más difusión de la educación técnica. Siempre digo que la decisión de ir a un colegio técnico se toma a una edad muy temprana, y la realidad es que condiciona tu vida. Si no hubiese decidido a los 11/12 años ir a un colegio técnico, no tendría todo lo que tengo hoy en día porque nunca se me hubiese dado por estudiar por mi cuenta esto, porque la sociedad misma te lleva por otros caminos cuando no conoces esas alternativas. 

Creo que hay poca difusión. Conozco mucha gente que se lamenta el hecho de no haber conocido o no haber podido estudiar o enterado a tiempo, y la realidad es que lo que uno aprende en el secundario no hay forma de aprenderlo de forma gratuita más adelante. O sí, pero quizás lleva mucho más esfuerzo. Creo que la edad del secundario es clave para poder adquirir esos conocimientos. 

En cuanto al machismo en las escuelas técnicas, creo que se está erradicando. Hay toda una generación nueva de profes que queremos escuelas más justas, que entendemos el rubro como algo que no depende del género. Sí, todavía hay profesores que quedan de la vieja escuela, pero hay muchos que hacen un esfuerzo muy grande por deconstruirse día a día, y la verdad es que eso se recontra siente. Al principio, cuando empecé en la docencia, recibí mucho machismo de colegas, y hoy en día en los espacios en los que participo encuentro mucho festejo al ver a una profesora en el taller.

P: Hoy que sos profe, ¿qué recursos o herramientas utilizas para que lxs chicxs aprendan con el mejor acompañamiento posible? ¿Qué es lo que más te gusta de la docencia?

B: De la docencia me gusta todo. Aspiro, por lo menos, a ser una docente que transmite la pasión por lo que hace. Aspiro a ser una profesora que no ponga trabas, no solo en el rubro que enseño, sino en el resto. Intento fomentar que se puede vivir de lo que a uno le gusta, sea del ámbito que sea, y siempre intento dar un panorama realista con respecto a que hay que ser astutos a la hora de elegir un rubro para poder vivir de eso.

Tengo muchos alumnos y alumnas que no desean ser técnicos, que están ahí por condiciones familiares, y yo siempre les digo que, si no tienen otra alternativa, que la aprovechen para tener un plan B y que le metan a lo que les gusta.

Un recurso que utilizo en cuánto a la inclusión es que el primer día de clases, cuando me conozco con les chiques, intento hacer que se presenten con la forma en la que se autodefinen. Los llamo, las llamo y les llamo de la manera en la que quieren ser llamades, independientemente de lo que me figura en la lista. De hecho, muchas veces no tengo los nombres reales de mis alumnes porque intento de promover el hecho de que cada une se puede definir como desee. 

Lo que más intento es fomentar que la gente descubra lo que le apasiona, lo cual es muy complicado. Por eso los incentivo a que prueben cosas nuevas para que lo descubran y le metan ficha a eso. 

P: ¿Qué tiene que llevar una caja de herramientas básica para poder hacer arreglos eléctricos? ¿Qué consejos le darías a las mujeres que quieren empezar pero no se animan por la distribución de roles estereotipados?

B: Una caja de herramientas básica tiene que tener: una pinza de punta, un alicate, para quienes les gusta puede ser un pelacables (yo no lo uso), una cinta pasacables, un lápiz inductivo, un buscapolo, un multímetro o pinza milimétrica. Recomiendo también tener un par de destornilladores phillips, uno chico y uno grande, así como también un plano chico y un plano grande. También aconsejo tener un taladro inalámbrico porque muchas veces tenes que hacer arreglos que implican cortar la luz, entonces está bueno que eso no te limite el trabajo.

Para quienes quieren empezar en el rubro, les diría que se capaciten. Hay una frase que digo siempre que doy clases, que es “que las cosas anden no quiere decir que estén bien hechas”. En la electricidad hay un montón de formas de hacer las cosas y que sean peligrosas, por eso es importante capacitarse y hacerlo de la forma más segura posible. Siempre y cuando uno trabaje de manera segura y a conciencia, es un trabajo super amigable. Hay que pensar que cada trabajo te deja una herramienta: si era un trabajo chico, una herramienta chica, si era un trabajo grande, una herramienta grande. Eso es lo que marca la diferencia entre un trabajo más profesional o menos, y también que uno pueda abarcar más laburos. 

No se dejen guiar por los prejuicios. Hoy en día la situación está muchísimo más tranquila en cuanto al género y la deconstrucción, y todas somos bienvenidas. 

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