Érica Laporte: “En tiempos de algoritmos, likes y filtros, encontrar espacios reales es el acto más rockero que podemos permitirnos”

Primera edición de #MDR en diciembre de 2024

Agencia L nació como un salto al vacío. Como una apuesta a todo o nada, o como un rayo de esperanza en un contexto complejo y desolador. Esa característica de base delineó el perfil de todo lo que vino después, y ese atrevimiento logró materializarse en Mujeres, Dinero y Rock, evento que junta a mujeres y sirve a modo de vidriera para mostrar emprendimientos, de caja de herramientas de conocimiento útiles para potenciar los proyectos, y de redes para aprender con y de otras mujeres, de forma colaborativa y sin competencias.

Érica Laporte y Jimena López son quienes ponen su tiempo y esfuerzo detrás de este proyecto para, como dicen ellas, “hacerle piecito a la otra”. Porque, si hasta el mercado se niega a centrarse en las mujeres hasta cuando quiere venderles algo, entonces hay que entrar a él para romper la dinámica y postular otra realidad: que el dinero y el poder son también para nosotras. Cuando ambas cosas se construyen y ejercen desde una mirada generosa, entonces todo tiene otra  significación. “El poder no es un arma, es una herramienta para construir posibilidades y puentes a otras”, sostienen sus fundadoras.

Te invitamos a conocer de qué se trata y por qué puede ser la respuesta a lo que estás buscando, en palabras de su creadora, Érica. 

 

Periodista: En tiempos donde se endiosa al marketing de reglas rígidas y de tono frío, ¿cómo se construye el diferencial en una agencia liderada por mujeres comprometidas? ¿Cómo responden al desafío de construir comunidad alrededor de la marca?

Érica: Ser una agencia liderada por mujeres y que, en cada desafío, convoquemos a más mujeres a trabajar con nosotras, hace un diferencial en términos cualitativos y cuantitativos. En términos cualitativos, transforma la visión desde dónde comunicar y vender. Sabemos que hay estrategias que son infalibles y que colaboran al crecimiento de las marcas con las que trabajamos. Pero también sabemos que en ese público, esa audiencia a la que las marcas le hablan está compuesta por un 50% de mujeres. Y que, en general, las estrategias no van dirigidas a clientas mujeres, exceptuando a los rubros altamente feminizados: moda, deco, infancias, cuidados. Las mujeres quedamos afuera incluso cuando nos quieren vender. 

Cuando recién arrancamos, estudiamos el comportamiento de las billeteras virtuales y sus estrategias. Queríamos que uno de nuestros clientes fuera una billetera virtual. Y ahí descubrimos que se les hablaba poco. Y no es menos cierto que las mujeres lideramos la economía del hogar, o las que somos de “cuidar” el mango. Hoy podríamos decir que hay varias billeteras que incorporan la mirada de género sobre sus estrategias de marketing. Pero falta mucho camino por recorrer en la búsqueda de la perspectiva de género incluso en las estrategias de marketing y comunicación. 

 

P:  Para poder materializar ideas muchas veces hace falta dinero y algo de poder, dos cuestiones que parecen más esquivas a las mujeres: ¿Cómo se desmitifican y ponen al alcance ambas cuestiones?

E: En principio, no es fácil hablar de dinero y poder. Siempre fueron mala palabra para nosotras. O, peor que eso, fueron algo vedado para nosotras. Tener poder y dinero es, todavía hoy, un territorio de los varones. Sin embargo, en lo personal, siempre fui emprendedora. Siempre quise ser mi propia jefa y construir mis negocios. Nunca tuve miedo al dinero y tampoco al poder. Pero sí hay un ejercicio constante de claridad sobre estas dos posibilidades: el dinero no hace a la felicidad pero nos permite concretar sueños. El poder no es un arma, es una herramienta para construir posibilidades y puentes a otras. El poder en ejercicio genera legitimidad y responsabilidad. No podes tener poder y no ser responsable de tus actos y de cómo tus decisiones pueden afectar al conjunto de personas que lideras. 

El problema, entonces, radica en para qué lo usamos: para empujar a otras y otros a seguir y crecer, o solo para fines personales. En ese sentido, el aporte de la mirada de Jimena y su experiencia como mujer líder que ocupa cargos de poder es fundamental en una marca como #MDR (Mujeres, Dinero y Rock), porque enseña a no tenerle miedo y a usar el poder con objetivos positivos para la comunidad. También es cierto que las mujeres —no todas— que nos ha tocado ejercer el poder tenemos otra mirada sobre los lugares que ocupamos. El feminismo nos ha ayudado mucho en entender que “lo personal es político” y que, todo lo que hacemos incide en la vida y en las trayectorias de otras con las que compartimos un determinado espacio. 

Sin dudas, el feminismo es el eje desde donde posicionamos la agencia para poder construir un marketing y una comunicación más empática. Intentamos que todas nuestras publicaciones le hablen a esas mujeres que están del otro lado, buscando posibilidades y oportunidades, que se sienten frustradas o que no saben por dónde empezar. También somos buenas compañeras de nuestras clientas. Sabemos que no sólo brindamos un servicio, acompañamos un proceso. 

 

P: ¿En qué punto creen que está lo fundamental de un espacio como #MDR y por qué creen que es tan exitosa cada convocatoria? ¿Cuánto de trinchera hay en un espacio como este en los tiempos que corren?

E: #MDR fue una hermosa coincidencia. No siempre pasa que las marcas conectan de forma tan profunda con una audiencia. Lleva años construir un cierto “fanatismo” por la marca. Sin embargo, coincidió que eran parte de nuestros dolores personales y el de muchas más que vivían en una ciudad con mucho potencial pero no podían visualizar el “por dónde”. 

Creemos que lo fundamental de un espacio como #MDR es que no es solo un evento, sino una experiencia profunda, diseñada para poner a las mujeres en el centro. Lo decimos desde el primer día: es un evento hecho por mujeres y para mujeres. Desde la curaduría de speakers hasta el diseño de marca, el catering, los talleres, todo está pensado con una intención: generar comunidad, inspiración y acción. La convocatoria es exitosa porque no subestimamos al público. Las mujeres que vienen saben que hay un equipo profesional detrás que cuida cada detalle. Y también porque logramos algo difícil, que el evento se sienta propio. Es una experiencia compartida, pero profundamente personal y con orgullo necochense.

Y sí, hay muuucho de trinchera. Hacer eventos que convoquen, emocionen y muevan estructuras —en un país en crisis, en un contexto social cambiante, con discursos muchas veces en contra de los feminismos— es un acto de decisión política. MDR es nuestra forma de resistir y proponer. De decir: seguimos creando espacios donde las mujeres se encuentren, se potencien y puedan pensar en grande.

 

P:  ¿Qué representa para ustedes el desafío de organizar cada edición y de tener que superarse a sí mismas con más y mejores cosas para ofrecer?

E: Hay una realidad y es que a la vara también la elevamos nosotras en cada edición. Por eso, el #MDR es una mezcla intensa de adrenalina, compromiso y amor por lo que hacemos. Es un gran desafío creativo y logístico enorme pero también una oportunidad para crecer, aprender y animarnos a más. Utilizamos distintas estrategias de marketing y comunicación, convocamos speakers que conecten con nuestro público, buscamos contenidistas UGC, etc. Hacemos que las estrategias se pongan al servicio de la marca y eso se nota en cada edición. 

Por otro lado, MDR nos representa en lo que creemos: que siempre se puede mejorar, que la vara la ponemos nosotras y que, cuando trabajamos con propósito, la comunidad responde. 

 

P:  El rock es revolucionario y contestatario por definición. Hay algo de revolucionario en unir a tantas mujeres juntas que se ayudan e impulsan de manera mutua en un mismo espacio cuando la norma parece ser la del imperio de la individualidad. ¿Sienten que rompen moldes con esa experiencia? ¿En oposición a qué se constituyen? 

E: Totalmente. #MDR nace en contraposición al individualismo que muchas veces domina el mundo emprendedor y creativo, aunque en realidad creemos que domina muchos espacios/mundos más. Elegimos otra forma: la de la comunidad, la del trabajo en red, la de impulsar a otras sabiendo que el éxito de una puede ser inspiración para todas.

Sí, es revolucionario ver a mujeres ayudándose, compartiendo herramientas, potenciándose sin competir. Rompemos con la idea de que no hay lugar para todas, de que hay que parecerse a un modelo para “encajar”. Acá nadie tiene que encajar: cada una trae su historia, su talento y su forma de habitar el mundo. Y eso vale oro para nosotras.

Para las que recién se enteran de #MDR: si buscás un espacio para mostrar tu marca, para aprender, para conectar con otras como vos, y para salir inspirada con las pilas recargadas… Este es el lugar. #En MDR nos gusta hacer “piecito”, como dice Jime López, para que lleguemos todas. Porque en tiempos de algoritmos, likes y filtros, encontrar espacios reales, con vínculos reales, es el acto más rockero que podemos permitirnos.

 

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