El mundo de las finanzas puede parecer una tabla de jeroglíficos inentendibles. Y sí, a veces lo es para la mayoría de las personas, pero también hay una serie de mitos que hay que empezar a desarmar para perder un poco el miedo y recorrer un camino que nos permita tomar decisiones informadas sobre nuestro dinero y, así, construir cada vez más nuestra autonomía.
Lo primero que hay que saber del mundo financiero es que no existe algo así como la inversión perfecta. Cuando se topa con un experto en finanzas, la gente suele preguntarle dónde invertir, como si existiera una receta mágica para hacer una sola inversión que de un momento a otro nos llene de dinero. Bueno, lamento pincharles el globo pero eso no existe. Lo que sí existe son muchas opciones y caminos que podemos recorrer de acuerdo a nuestros objetivos.
Lo principal en materia financiera es planificar. Qué aburrido, dirán. Y, la verdad que no. Ponerse a pensar cuáles son los objetivos que tenemos y cómo hacer para lograrlos es el primer paso para convertirlos en realidad. Antes de pensar en dónde poner nuestra plata, tenemos que tener en claro qué queremos hacer con nuestra plata. No es lo mismo juntar pesito a pesito para pagar una deuda, comprar algo, hacer un viaje, casarse o simplemente juntar lo que podemos ahorrar cada mes. Por eso, cada uno de esos objetivos nos hace recorrer un camino diferente.
Si el objetivo es simplemente que nuestro dinero no pierda contra la inflación, existen diferentes productos bancarios que nos permiten hacerlo de manera muy sencilla. En Argentina existen los plazos fijo UVA, que tienen un plazo de inversión de 90 días (se pueden precancelar antes, aunque cobran una “penalidad” ofreciendo menos rendimiento). Esos plazos fijos UVA pagan un rendimiento ajustado a la inflación de los 90 días más un punto. Una clave para saber si conviene: si las estimaciones de inflación mensual está por encima del rendimiento de los plazos fijo tradicionales, conviene el plazo fijo UVA. Sin embargo, hay que tener en cuenta lo que decíamos antes: si van a necesitar antes de los 90 días el dinero quizás les conviene invertir en un plazo fijo tradicional para garantizarse un rendimiento más alto.
Ahora, si su objetivo es hacer un viaje, quizás lo que deberían hacer es pensar en hacerse de los dólares necesarios para poder concretarlo. Las regulaciones cambiarias complican un poco todo, pero la forma más sencilla de comprar dólares en el circuito formal es a través de la operatoria con bonos. Parece muy difícil pero no lo es: pueden pedir asesoramiento en su banco o en cualquier ALyC (si no saben qué es, pueden ver esta explicación).
Como verán, no hay un solo camino. Lo primero que hay que hacer es ponerse a pensar qué se quiere hacer con el dinero y a partir de ahí planificar teniendo en cuenta el plazo que queremos invertir, qué riesgo toleramos y cuál es nuestro objetivo final con esa inversión.