¿Cómo volver atractivo un relato que muchas veces se ignora? ¿Por qué es importante pensar sobre el pasado y hacer el ejercicio constante de ir y venir al presente?
Florencia “Pupina” Plomer es una historiadora, docente e investigadora que hizo de las redes sociales su campo de batalla. A través de un abordaje dinámico y didáctico de fechas claves, figuras importantes de todas las esferas y, sobre todo, del papel de las mujeres en los distintos momentos históricos, logró cosechar miles de seguidores que consumen con atención sus contenidos. Hablamos con ella y le preguntamos todo sobre su trabajo.
Entrevistadora: ¿Cómo volver atractivo el relato histórico? ¿Cómo se cuenta la historia en las redes sociales?
Pupina: Creo que la forma de volverlo atractivo es hacerlo accesible a cualquier persona. Para mí es clave esto de que democratizar el conocimiento es hablar fácil, no subestimando al lector, sino diciendo “che, hay otras formas de consumir academia que no es necesariamente leyéndote un paper de 50 páginas con palabras re difíciles que está pensado para que lo lea otro académico”. En ese sentido, las redes sociales y demás son un espacio clave para poder democratizar el conocimiento.
Necesitamos diferentes formas de acceder a la Historia: desde el que le gusta leer un libro hasta el que le gusta ver un videíto o escuchar un podcast. De esa forma llegamos a muchos más sectores que si solo nos quedáramos con una única forma de comunicar.
E: ¿Cómo se estructuró el ocultamiento de distintos sujetos en la historia? ¿Cuál es la manera más justa de recuperarlos?
P: El ocultamiento, obviamente, no aplica solo a mujeres sino a sociedades indígenas, identidades diversas, colectivo LGTBIQ+, colectivo afro. Siempre se quiso invisibilizar a los sectores a los que se les quería quitar poder. La invisibilización viene de la mano de esa quita: si le negás su historia a un grupo, le estas negando herramientas también.
La manera más justa de recuperarlos es hacerlo desde su diversidad, sus conquistas, sus desafíos.
E: ¿Cómo atraviesa el patriarcado el relato histórico?
P: El patriarcado pudo atravesar el relato histórico porque, justamente, es una herramienta de domesticación ocultar la historia de un colectivo. No fue casual que se nos oculte a las mujeres nuestra identidad y nuestra historia como colectivo a la par que se nos quería domesticar y enseñarnos una forma de vida sumisa.
Obviamente, el ocultamiento tuvo que ver con quiénes construyeron ese relato histórico. Mucho de la Historia Argentina que hoy consumimos tiene sus bases a fines del siglo XIX con Mitre, Sarmiento y Avellaneda, donde el relato era de un héroe militar varón y donde se trataba de crear un mito fundacional de nuestra Nación a partir de hombres exitosos. La academia hace mucho que se replantea esto, pero en las escuelas sigue este relatito.
E: ¿Cómo es el desafío de combinar tu militancia feminista con tu profesión y además convertirlo en un show?
P: El desafío es ese: la militancia. No es un show de humor, aunque sí lo tiene pero no es simplemente un show, sino que tiene un contenido mucho más profundo que tiene que ver con mi militancia, entonces eso hace que me exija más yo. El compromiso es aún mayor que hacer algo que simplemente entretenga o informe, por eso quiero que sea lo mejor. Lo que más me gusta de hacerlo es el contacto con la gente y que me hagan devoluciones.
E: ¿Cuál es el período histórico argentino con el que más te gusta trabajar? ¿Cuál es, a tu criterio, la parte de la historia menos explorada pero que ves fundamental?
P: Como historiadora, lo que más me gusta y sobre lo que investigo —de hecho hice mi tesis y planeo hacer un doctorado en algún momento— es sobre la historia colonial. Es un período que tiene muy poca fama, pero me encanta lo que se llama “colonial temprano”, que son los primeros años de la invasión y conquista española en nuestro territorio. La verdad es que es un tema que a la gente mucho no le gusta entonces no hablo tanto de eso. Pero para mí es clave porque se piensa que la historia argentina empezó en 1810, como que antes de eso no pasó nada, y la verdad es que está bueno pensar el antes, no solo desde la llegada de los conquistadores españoles, sino desde las sociedades prehispánicas que vivían en nuestro continente y que parece que no existieron o que fueron re lejanas.
Lo que me atrae de mi profesión es pensar el pasado. Tengo un vínculo con el pasado que es un poco nostálgico pero que también tiene un poco de curiosidad. Voy a la casa de mi abuela y me vuelve loca que mi abuela me cuente sobre su juventud, su niñez. Lo mismo me pasa con mi mamá y con mi papá. Hay algo de la nostalgia del pasado que me encanta, no solo de la historia como conocimiento, sino desde lo personal.